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Entre sus manos yacía su única herencia de un padre bibliófilo con tan pocos tornillos como centavos. El pergamino parecía antiguo, de cuántos años no sabría decir. Era de un color marrón muy oscuro y parecía manchado con rayas de tinta por todo lo largo. Era tan patético que lo consideraba un desperdicio tanto de papel como de tinta; la última gran muestra de locura de su progenitor, seguramente.

Tantos libros en la cabeza, tanta tinta acumulada en el índice por haber recorrido kilómetros de líneas escritas, tanta hambre que dejó de sentirla, el muy desgraciado, dejándosela toda a él.

Leer entre líneas era especialidad suya, y estaba seguro de que esta era la forma que su padre había escogido para reírse en su cara.

Cansado, padeciendo una furia fría encima del hambre y la sed, dejó el trozo de pergamino en la oxidada banca del parque; se marchó para no volver jamás, sin mirar atrás ni una sola vez.

Una pena saber leer entre líneas cuando no se sabe leerlas.

Se quedó entonces aquel tesoro muy bien enterrado en sí mismo, con miles de letras apretadas, formando palabras, formando oraciones, formando textos únicos. Lo mejor de la biblioteca mental de su padre meticulosamente escrito en treinta centímetros cuadrados.

***

Citas, cuentos y poemas. La variedad de autores más grande dentro de las posibilidades de los creadores. Libros de todos los temas, tamaños, colores y sabores.

jueves, 6 de enero de 2011

Die Feder kritzelt

Die Feder kritzelt: Hölle das!
Bin ich verdammt zum Kritzeln-Müssen? -
So greif ich kühn zum Tintenfaß
Und schreib mit dicken Tintenflüßen.

Wie läuft das hin, so voll, so breit!
Wie glückt mir alles, wie ich's treibe!
Zwar fehlt der Schrift die Deutlichkeit -
Was tut's? Wer liest denn, was ich schreibe?
***
Raspa la pluma: ¡al diablo!
¿Estaré eternamente condenado a raspar?
Resuelto me lanzo al tintero
Y escribo con espesos ríos de tinta.

¡Qué fluidez, qué plenitud, qué estilo!
¡Qué bien me sale, qué bien lo hago!
Tal vez a mi escritura le falte claridad -
¿Y qué? ¿Quién lee lo que escribo?

F. Nietzsche
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He aquí un poema del loco de Turín, corto y al punto; esto tal vez nos recuerde sus famosos aforismos.
Representa sin duda una de las encrucijadas a las que se enfrentan los escritores. A mi parecer no existe respuesta correcta, depende completamente del escritor, que debe decidir quién será su público y qué lo hará sentir satisfecho con su trabajo. En cuanto a la postura de Nietzsche, parece ser bastante clara, aunque sólo el escritor en los rincones más oscuros y silenciosos de su mente es consciente de la sinceridad con la que realmente cree en lo que afirma creer.          (¿Tal vez ni ahí?)

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