Acerca del sitio

Entre sus manos yacía su única herencia de un padre bibliófilo con tan pocos tornillos como centavos. El pergamino parecía antiguo, de cuántos años no sabría decir. Era de un color marrón muy oscuro y parecía manchado con rayas de tinta por todo lo largo. Era tan patético que lo consideraba un desperdicio tanto de papel como de tinta; la última gran muestra de locura de su progenitor, seguramente.

Tantos libros en la cabeza, tanta tinta acumulada en el índice por haber recorrido kilómetros de líneas escritas, tanta hambre que dejó de sentirla, el muy desgraciado, dejándosela toda a él.

Leer entre líneas era especialidad suya, y estaba seguro de que esta era la forma que su padre había escogido para reírse en su cara.

Cansado, padeciendo una furia fría encima del hambre y la sed, dejó el trozo de pergamino en la oxidada banca del parque; se marchó para no volver jamás, sin mirar atrás ni una sola vez.

Una pena saber leer entre líneas cuando no se sabe leerlas.

Se quedó entonces aquel tesoro muy bien enterrado en sí mismo, con miles de letras apretadas, formando palabras, formando oraciones, formando textos únicos. Lo mejor de la biblioteca mental de su padre meticulosamente escrito en treinta centímetros cuadrados.

***

Citas, cuentos y poemas. La variedad de autores más grande dentro de las posibilidades de los creadores. Libros de todos los temas, tamaños, colores y sabores.

miércoles, 5 de enero de 2011

Movimiento

Si tú eres la yegua de ámbar
yo soy el camino de sangre
Si tú eres la primer nevada
yo soy el que enciende el brasero del alba
Si tú eres la torre de la noche
yo soy el clavo ardiendo en tu frente
Si tú eres la marea matutina
yo soy el grito del primer pájaro
Si tú eres la cesta de naranjas
yo soy el cuchillo de sol
Si tú eres el altar de piedra
yo soy la mano sacrílega
Si tú eres la tierra acostada
yo soy la caña verde
Si tú eres el salto del viento
yo soy el fuego enterrado
Si tú eres la boca del agua
yo soy la boca del musgo
Si tú eres el bosque de las nubes
yo soy el hacha que las parte
Si tú eres la ciudad profanada
yo soy la lluvia de consagración
Si tú eres la montaña amarilla
yo soy los brazos rojos del liquen
Si tú eres el sol que se levanta
yo soy el camino de sangre

Octavio Paz
.......................................................................................................

"¿Qué es la vida, sino movimiento?", parece preguntarnos el poema de Paz, tan rítmico en su vaivén pendular, mientras explora las posibilidades profundas del desarrollo de la condición humana. Es necesario un impulso, alguna fuerza motriz que de cuerda al mundo, pues este no puede permanecer estático; es así que el "Yo" aparece siempre definido en función del "Tú", a través de las duplas nominales del poema: la vida es un constante intercambio entre el ser y su mundo.

Octavio Paz, cuya obra, personalmente, me parece fantástica, sigue la tradición del surrealismo: ¿qué clase de discurso obtenemos, si al pensamiento lo despojamos de la intervención reguladora de la razón? Justamente, aquel en donde predomina la idea abstracta, más allá de los límites de la realidad y más parecido a aquel de los sueños en donde todo es símbolo, todo es sensación, color y movimiento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Vamos, sabes que quieres comentar...