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Entre sus manos yacía su única herencia de un padre bibliófilo con tan pocos tornillos como centavos. El pergamino parecía antiguo, de cuántos años no sabría decir. Era de un color marrón muy oscuro y parecía manchado con rayas de tinta por todo lo largo. Era tan patético que lo consideraba un desperdicio tanto de papel como de tinta; la última gran muestra de locura de su progenitor, seguramente.
Tantos libros en la cabeza, tanta tinta acumulada en el índice por haber recorrido kilómetros de líneas escritas, tanta hambre que dejó de sentirla, el muy desgraciado, dejándosela toda a él.
Leer entre líneas era especialidad suya, y estaba seguro de que esta era la forma que su padre había escogido para reírse en su cara.
Cansado, padeciendo una furia fría encima del hambre y la sed, dejó el trozo de pergamino en la oxidada banca del parque; se marchó para no volver jamás, sin mirar atrás ni una sola vez.
Una pena saber leer entre líneas cuando no se sabe leerlas.
Se quedó entonces aquel tesoro muy bien enterrado en sí mismo, con miles de letras apretadas, formando palabras, formando oraciones, formando textos únicos. Lo mejor de la biblioteca mental de su padre meticulosamente escrito en treinta centímetros cuadrados.
Citas, cuentos y poemas. La variedad de autores más grande dentro de las posibilidades de los creadores. Libros de todos los temas, tamaños, colores y sabores.
domingo, 9 de enero de 2011
Geografía
(P. 84 del libro; se señalan entre paréntesis los posibles equivalentes según la clásica interpretación de Gastón Loeb.)
"... mares paralelos (¿ríos?). El agua infinita (¿un mar?) crece en ciertos momentos como una hiedra-hiedra-hiedra (¿idea de una pared muy alta, que expresaría la marea?). Si se va-va-va-va (noción análoga aplicada a la distancia) se llega a la Gran Sombra Verde (¿un campo sembrado, un soto, un bosque?) donde el Gran Dios alza el granero continuo para sus Mejores Obreras. En esta región abundan los Horribles Inmensos Seres (¿hombres?) que destrozan nuestros senderos. Al otro lado de la Gran Sombra Verde empieza el Cielo Duro (¿una montaña?). Y todo es nuestro, pero con amenazas."
Esta geografía ha sido objeto de otra interpretación (Dick Fry y Niels Peterson Jr.). El pasaje correspondería topográficamente a un pequeño jardín de la calle Laprida, 628, Buenos Aires. Los mares paralelos son dos canaletas de desagüe; el agua infinita, un bañadero de patos; la Gran Sombra Verde, un almácigo de lechuga. Los Horribles Inmensos Seres insinuarían patos o gallinas, aunque no debe descartarse la posibilidad de que realmente se trate de los hombres. Sobre el Cielo Duro se cierne ya una polémica que no terminará pronto. A la opinión de Fry y Peterson, que ven en él una medianera de ladrillos, se opone Guillermo Sofovich, que presume un bidé abandonado entre las lechugas.
Julio Cortázar, Historias de Cronopios y de Famas
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Historias de Cronopios y de Famas tiene muy buenos textos, entre los mejores probablemente estén los manuales de instrucciones, los oficios poco comunes, la guía de conducta en un velorio y una gran variedad de los cuentos de cronopios y famas; este texto es sencillo, agradable y divertido. Al hablar de hormigas uno se espera de antemano algo diferente y se deja llevar, pero Cortázar nos sorprende haciendo algo diferente a lo diferente (cuidado de no confundir lo "diferente" con lo "diferente").
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