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Entre sus manos yacía su única herencia de un padre bibliófilo con tan pocos tornillos como centavos. El pergamino parecía antiguo, de cuántos años no sabría decir. Era de un color marrón muy oscuro y parecía manchado con rayas de tinta por todo lo largo. Era tan patético que lo consideraba un desperdicio tanto de papel como de tinta; la última gran muestra de locura de su progenitor, seguramente.

Tantos libros en la cabeza, tanta tinta acumulada en el índice por haber recorrido kilómetros de líneas escritas, tanta hambre que dejó de sentirla, el muy desgraciado, dejándosela toda a él.

Leer entre líneas era especialidad suya, y estaba seguro de que esta era la forma que su padre había escogido para reírse en su cara.

Cansado, padeciendo una furia fría encima del hambre y la sed, dejó el trozo de pergamino en la oxidada banca del parque; se marchó para no volver jamás, sin mirar atrás ni una sola vez.

Una pena saber leer entre líneas cuando no se sabe leerlas.

Se quedó entonces aquel tesoro muy bien enterrado en sí mismo, con miles de letras apretadas, formando palabras, formando oraciones, formando textos únicos. Lo mejor de la biblioteca mental de su padre meticulosamente escrito en treinta centímetros cuadrados.

***

Citas, cuentos y poemas. La variedad de autores más grande dentro de las posibilidades de los creadores. Libros de todos los temas, tamaños, colores y sabores.

jueves, 6 de enero de 2011

Las Palabras Perdidas

-Literatura es son ido –dijo-, sound trackbalenguas and Field ing. Orto grafía es literhartura. Odia a tus pares. Par odia. Sé Pantacruel, haz Góngoras para tu Gargantúa con los peomas que has (m)amado. ¡Vomátalos!

El Rojo aún estaba tratando de entender cuando Adán Nada dio una orden y tres de los Paranomásicos Pimienta repartieron rápidamente un encarte en forma de menú, que Adán pasó a declamar:


RESTORÁN TROCADERO

(A Dos Passos del Museo Hemingway)

Baudelaire Acondicionado


CARTA A MILENA

D’Ors d’ouvre

Ensaladilla rusa estilo Corta Zar

Con mayonesa Mac Cullers

Víctor Jugo

Emilio Zopa

Caldo Gallegos


Entremeses

Perrault calientes

Juan Jamón Jiménez

Francis Bacon


Frutas

Peras al olmo

Duraznos Margarite

Truman Zapote


Especialidad de la casa

Pound de Judío en salsa Ezra


Pescados

Merluza (Robbe) Grillé

Ramón Gómez de la Cherna

Teodoro W. al horno


De pronto, el Flaco dio dos palmadas y todos se volvieron hacia él.

-Ya estoy listo para ordenar, camarero –dijo-. ¿Podría pasar a los postres?

Adán lo miró, confundido, sacó un pañuelo y se secó la frente.

-Con todo disgusto, señor –murmuró haciendo una venia-. Hay Flan Kafka, Guy de Mazapán, Robert Frozen, Camus de Chocolate y, desde luego, René Depostre.

Jesús Díaz, fragmentos
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Este fragmento en específico no tiene un gran impacto, es un feliz y sencillo juego de palabras agradable a la vista. El corto poema del inicio es quizás la excepción. Pero estoy segura que aquel que lo lea por la fuerza tiene que reconocer alguno de los platillos del menú, y si suele disfrutar de aquel platillo con frecuencia, no me cabe duda que mínimo le hará sonreír el texto; yo me inclino por el Flan Kafka y el Camus de Chocolate. El libro de Las palabras perdidas es poco conocido y sin embargo fabuloso, además tiene una intertextualidad increíble.

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